Sónar 2017 rompiendo récords de asistencia

Texto: Cherry Adam
Fotos por: Steven Beijer

Una ola de calor azotó Barcelona durante la semana del Sónar, pero no hizo mella en la energía con la que se llevó a cabo una las ediciones más exitosas del festival: El Sónar, como iniciativa, cada año busca y consigue renovarse, y afianzar así su puesto como uno de los festivales de música electrónica y vanguardia más importantes, no sólo de Europa sino del mundo. Este año la asistencia rompió récords alcanzado las 122.000 almas, en lo que sirvió de abreboca a la fiesta del 25 aniversario que ya tiene fecha: del 14 al 16 de junio de 2018.

Además del alza en la temperatura durante el fin de semana, y en el número de asistentes al festival, la cantidad de días y de actividades también creció. Sumándose a la clásica triada de jueves a sábado, el Sónar incorporó a su calendario la participación especial de Björk el miércoles, en el marco de la inauguración de su exposición “Björk Digital” en el CCCB, y una noche de clausura con música clásica y piezas de vanguardia y minimalismo en el Auditorio de Barcelona, el domingo por la noche.

La fiesta de inauguración que se llevó a cabo el día miércoles contó con una conferencia de la cantante islandesa Björk para Sónar +D, así como un DJ de set de cuatro horas de duración. Björk no solo dirigió un viaje total por una amplia diversidad de géneros y estilos musicales sino que ella, como bien sabe hacerlo, sirvió de guía en este periplo enfundada en un traje blanco del diseñador Marlou Breul y acompañada de una decoración que emulaba una suerte de selva tropical.

El jueves fue un día lleno de sorpresas gracias a las presentaciones de nuevas figuras que debutaban en los escenarios de la Firade Barcelona. Este fue el día en el que se hizo sentir el girl power con Princess Nokia y Dawn Richards, dos grandes exponentes del naciente trap aunque la última con un estilo mucho más influenciado por el R&B y pop, se adueñaron del Sónar Village. El Sónar Dôme, bajo la curaduría de Red Bull Music Academy, ofreció opciones provenientes de todos los extremos de su catálogo musical, incluyendo la propuesta de ambient de Daniel Brandt, un DJ set del rey del footwork RP Boo y a Father feat. Danger Incorporated, después de la cancelación inesperada de Earl Sweatshirt.

Mientras tanto, el Sónar Hall fue el escenario de las propuestas más innovadoras gracias a la energía visual de Boris Chimp 504, la fragilidad y belleza melódica de los temas incluidos en ‘Compassion’, lo nuevo de Forest Swords, quien estuvo acompañado de un bajista en directo, y el gran triunfador de esta jornada: Arca, cuya teatralidad cada día se consolida más, así como la conexión con Jesse Kanda.

La “vulnerabilidad dura” que muestra Alejandro en escena combina a la perfección con la delicada humanidad de Kanda y sus visuales crudas e impactantes.

La doble jornada de viernes y sábado

El sol implacable y los casi 40 grados que se vivieron durante el festival parecieron no afectar el ánimo general, aunque la gente se refugiaba bajo el techo del Sónar Village dejando prácticamente vacío el frente del escenario, las ganas de fiesta iban in crescendo, así como la temperatura.

El viernes estuvo dotado de grandes propuestas musicales pensadas para todo tipo de gustos y humores. De esta jornada destacan nuevamente las chicas, empezando con la presentación de Juana Molina y su nuevo álbum ‘Halo’, y siguiendo en el Sónar Dôme, con Pan Daijing, asiática residenciada en Berlín, que además de su actitud intimidante trajo su propuesta de techno e industrial, la histriónica Marie Davidson y su “Bullshit Threshold”, una combinación de cold wave y monólogo en directo, y la grandiosa leyenda de la música electrónica, Suzanne Ciani, haciendo gala de sus dotes tras el Buchla 200. En el Sónar Complex el minimalismo visual y el maximalismo sonoro del dúo Nonotak, cerró una jornada llena de grandes momentos.

La noche del Sónar nos sorprendió con un grandioso set de parte de DJ Shadow, otra leyenda de la escena, que acompañado debatería electrónica pinchó sólo temas originales y nos llevó por toda la historia y evolución de su carrera artística para celebrar los 21 años de su álbum debut “Endtroducing”. Visualmente hipnotizante, Shadow dio una muestra fehaciente del porqué es una de las figuras más importantes del hip hop de los últimos 20 años.

Si la noche empezó así, lo que vendría después no puede explicarse con palabras: Master At Work en Sónar Car durante seis horas, un Moderat en el Sónar Club a reventar y afianzándose como cabeza de cartel, y un magistral Dj Set de Nicolas Jaar. Seguidamente, otra gran figura del footwork JLin haría su debut en Sónar y compartiría escenario con Giggs y su interesante propuesta de grime y performance art. El rapero Anderson Paak brindó un directo espectacular con su banda y demostrando sus dotes detrás de la batería. Esta noche contó con cierres contundentes de la mano de la veterana Nina Kraviz y del Dj y locutor de la BBC Radio 1, Benji B.

El sábado el calor era el ingrediente perfecto para la propuesta de grime y UK garage de Nadia Rose, una joven de 22 años con una fuerza y una energía en escena que nada tiene que envidiarle a grandes artistas que, como ella, ofrecieron sus directos en el Sónar Village. Y aunque en su biografía hablen de ella como ‘la prima de Stormzy’, lo de Nadia es talento puro y éste lleva su nombre y su carisma.

Además del calor del grime, en el Sónar Dôme se pudo disfrutar del multifacético bajista Thundercat, uno de los mejores artistas de esta edición y que además dedicó su set a Kendrick Lamar, que estaba de cumpleaños. Seguidamente, las expectativas generadas por Suicideyear quedaron hechas polvo gracias a un DJ set sin brillo y hecho con desgano. El Cómplex dio cabida a las propuestas del pianista

Nico Muhly, quien repetiría el domingo en la clausura, Valgeir Sigurdsson y Amnesia Scanner, cuya propuesta también sequedó un poco corta frente al nivel de expectativa.

Los reyes de la noche fueron De La Soul, aunque habrán aquellos que digan lo mismo de Justice. Pero, en este caso, la veteranía, el carisma, la energía y el buen rollo que emana de este trío no puede ser comparado con nada. Clásicos del hip hop, un viaje a toda velocidad a la década de oro del género: los años noventa, y temas como “Saturday” o “Me, Myself and I”, fue parte de lo que se vivió durante el directo de estos grandes. Dejaron el alma en el escenario: De La Soul from the soul, literalmente.

El cierre estuvo a cargo de otro miembro de la nueva realeza de la música electrónica, Black Madonna, que además de mantener la energía de la última hora del festival como si se tratara del inicio, contó de sorpresa con la presencia de Kiddy Smile. Black Madonna se convirtió en la dueña absoluta de los clásicos amaneceres del Sónar, que siempre tienen lugar en el Sónar Pub y cuya responsabilidad recae en DJs como Richie Hawtin. Pero la Black Madonna dio la talla y ofreció una de las sesiones más intensas de toda la jornada.

Horas más tarde, la DJ confirmaría en su cuenta de Twitter lo que todo el mundo seguramente habrá pensado al despertar el domingo por la tarde: Sónar was LIFE. Y es que se trató de una de las ediciones más energizantes, calurosas y diversas de los últimos años, aunque echamos de menos más vanguardia, propuestas rompedoras y que sorprendan, y menos mainstream en la programación general.

Las expectativas empiezan a crecer para la celebración de los 25 años y la primera tanda de abonos para la edición 2018 se agotó en menos de dos días…

Estamos atentos, emocionados y esperando sorpresas… Mientras tanto, ¡hasta el próximo año!





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