DGTL Barcelona 2019: equilibrio y sostenibilidad

DGTL Barcelona 2019: equilibrio y sostenibilidad

Texto: Mabe Chacín.

Más de 30.000 personas, repartidas en tres días, asistieron a la quinta edición del DGTL Barcelona 2019, un festival de origen holandés que ha sabido ganarse un puesto entre los eventos de música electrónica más esperados del verano en Barcelona.

Al examinar el line-up de más de 50 artistas se podía ver más o menos un equilibrio: entre locales y extranjeros, entre emergentes y mediáticos, entre vertientes sonoras e, incluso, entre DJ sets y live sets. Durante el primer día de festival, desde el inicio y hasta ya entrada la noche, las cuatro tarimas distribuidas a lo largo del Parc del Fòrum estuvieron lideradas por mujeres. Desde Brenda, una joya del under de Barcelona, hasta Charlotte de Witte, la sensación mediática del momento. Sin embargo, da la impresión de que los horarios fueron hechos separados entre hombres y mujeres, pues ya a las 10 de la noche ninguna chica protagonizaba en las tarimas. 

El festival estuvo lleno de sorpresas. No fue sino un día antes de su inicio que se develó en la página oficial un timetable para un tercer día de closing party con Acid Pauli, Bedouin, Todd Terje y las locales Lvcha y Agatha Pher. Y aunque no eran sorpresa porque ya estaban anunciados, los nunca antes vistos b2b entre Barnt & Roman Flügel y Dubfire & Tiga & Seth Troxler.

¿Futuro y sostenibilidad? 

 

Hay quienes dicen que los festivales tienen la dinámica de las ciudades del futuro por ser un punto de convergencia cultural, de tolerancias y de energías que conviven por una sola misión. Es por eso que este tipo de eventos masivos tienen las posibilidades de hacer experimentos sociales para probar funcionalidades más efectivas y ecológicas. El DGTL, al menos mediáticamente, es un festival que se toma muy en serio los temas ecológicos y de sostenibilidad ambiental e implementa pequeñas medidas de gran impacto (¿o no?), como la utilización de vasos reciclables, los “baños ecológicos”, vender el agua en lata y sacar la carne del menú de sus foodtrucks. Todo eso lo anunciaron muchas veces por ruedas de prensa y comunicados oficiales y hasta cuando se ganaron el premio a Festival más Sostenible de España en 2017. Sin embargo, el carrito de las Frankfurt tenía una larga de fila y las empanadas de carne y pollo eran una de las ofertas más deliciosas. El agua venía enlatada, pero costaba 4 euros y sí que se podían reciclar los vasos, pero siempre que se quisiera se podía comprar otro por un euro y no tenían devolución al final del festival, por lo que fue común ver el piso abarrotado de vasos (el más listo podía agarrarlos, lavarlos y reusarlos sin pagar un centavo). 

Hablemos de música

 

Eran cuatro tarimas las que se disponían a lo largo del caluroso Parc del Fòrum ubicado en la parte norte del recorrido de playa de la ciudad de Barcelona: Generator, AMP, Modular y Frequency. Todas con una estética hacia lo industrial, lo metálico y lo tecnológico que, evidentemente, nos hacía ubicar en el universo del estilo de música que nos había congregado: la electrónica. Según el line-up del escenario AMP, éste parecía estar  destinado a recibir a las propuestas seguras del tech house y techno melódico y, por ser la única tarima con techo era la que más asistentes tenía (la temperatura rondaba los 30 grados y por la sombra había que pelearse). El holandés Luuk van Dijk, la brasileña residenciada en España ANNA, la revelación de Lleida basada en Barcelona, Nolah; Pan Pot y el explosivo b2b2b2b del legendario Dubfire con Seth Troxler y Tiga, fueron los actos que inauguraron la tarima techada durante el viernes. Muchos fueron a esperar a Nastia en el segundo día de festival, pero la artista nunca llegó: perdió el vuelo, cosa que, si le hacen seguimiento a sus redes, verán que es algo que le pasa con frecuencia. 

El Modular stage fue uno de los más desafortunados durante el día. El sol implacable hacía huir a la gente en busca de la sombra. Fue por eso que sets increíbles como los de Brenda e Ylia estuvieron casi vacíos. Ésta última artista local, además de poseer un sólido background musical, tiene un estilo muy pulido que se pasea por el leftfield bass y el break actual: fue un set que, por su naturaleza, iba mejor con la oscuridad de la noche. Durante el segundo día de festival, este escenario también recibió a otras dos talentosas DJs locales, La Phosky e ISAbella, a quienes es muy común verlas en los clubes más importantes de Barcelona. Sin embargo, una de las presentaciones que más congregó personas en el Modular fue la de la banda HVOB, quienes hace apenas unos años montaron su EP en Soundcloud y ahora giran el mundo con su live-vocal-techno sensual e hipnótico.

La tarima Generator estuvo marcada por el techno duro y por el noise análogo, ¿dos corrientes distantes? Tal vez. Lo cierto es que desde el viernes a las 3 de la tarde los bajos secos y vibrantes de Paula Cazenave, Anetha y Charlotte de Witte estuvieron al mando antes de que Colin Benders y Jeff Mills tomaron los controles de la nave espacial, literalmente. El primero hizo un set completo con una gran pared de modulares a la vista del público, es decir, de espaldas, y el segundo entregó una colección de sonidos espaciales y lunáticos a 130 bpms.

El escenario más cómodo, más discreto y con un line-up inmensamente variado y atractivo fue el Frequency. En él se albergaron artistas como Yvy Barkakati y Virginie Aka Vir, dos estrellas locales, la primera con raíces norteamericanas y la segunda venezolana; Moxie, DJ londinense (residente de NTS) con influencias del house de los 90 y Ross From Friends, exponente ilustre del lo-fi house. 

Uno de los actos más esperados del stage Frequency fue el live set de Octo Octa: la Dj estadounidense transgénero cuyos sonidos vuelan en una onda balearica impregnada de melodías que pujaban hacia el techno.  Además, el encargado de cerrar fue el legendario DJ Harvey, y mucho antes, el crew de la histórica tienda de de vinilos Discos Paradiso deleitó al público con una fina selección que empezó con la onda del electro. Después Mr. Scruff hizo lo clásico con un set de chill breaks con hip hop y le abrió camino al DJ con la actitud más graciosa y amigable del momento: Skatebard. 

A pesar de algunos baches que aún faltan por rellenar, el DGTL Barcelona 2019 culminó con éxito como uno de los festivales de música electrónica más exitosos del verano. Se aprecia el esfuerzo por la convivencia con los artistas locales y el interés por darle fuerza a propuestas musicales no tan comerciales. Esperemos las sorpresas del próximo año.

Fotos: Darsena.

 





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