Hay Sónar para rato y a por 25 años más

Texto: Cherry Adam
Fotos:Steven Beijer

Hay Sónar para rato y a por 25 años más. Son pocos los festivales con una trayectoria tan sólida como el Sónar. Hablar de 25 años ofreciendo entretenimiento a cientos de miles de personas y brindar una plataforma a artistas consagrados y nuevos talentos, es una labor que merece ser celebrada, alabada y apoyada en toda su extensión… y así ha ocurrido. La celebración del 25 aniversario del festival Sónar reunió a 126.000 asistentes, la cifra más alta de toda su historia de música, tecnología y vanguardia.

La palabra que definió este cumpleaños fue diversidad, porque a pesar de que su programación incluyó a los “sospechosos habituales” como Richie Hawtin o Laurent Garnier, o repitió la discoteca infinita de Despacio, -el espacio curado por James Murphy (LCD Soundsystem) y 2ManyDjs con con un espectacular soundsystem formado por siete torres de altavoces y amplificadores-, la celebración del “cuarto de siglo” del Sónar estuvo repleta de caras frescas, de talento emergente, de Djs, músicos y productores con sonidos y
colores que sumaron matices a la edición 2018 del festival.

El formato de curaduría, -que usualmente recae en el Red Bull Music Academy (RBMA) y su escenario exclusivo en el Sónar by Day, el SónarDôme-, esta vez fue compartido con el productor Diplo, quien aprovechó esta oportunidad para reunir las tendencias más poderosas y vibrantes en la escena musical africana actual y sumarlas al line-up del
SonarVillage: DJ Kampire de Uganda, el dúo sudafricano Distruction Boyz y el cantante nigeriano Mr. Eaz. En la noche, esta tarea recayó en Resident Advisor y su escenario SonarClub.

Asimismo, la presencia de artistas locales e internacionales de Trap, así como de los exponentes más experimentales de la música urbana, sigue ganando terreno en cada edición. El SonarXS, que otrora fuera una suerte de escenario b, ahora mira a sus hermanos fijamente al contar con una constelación inigualable de artistas. Este año fue el turno de la portuguesa Nídia, las latinoamericanas Rosa Pistola y Nathy Peluso, el egipcio Rozzma, el norteamericano Chino Amobi, el británico Russell Haswell y el talento nacional de Putochinomaricón, Merca Bae, Steve Lean, Pedro Ladroga, y Mueveloreina, entre otros.

El jueves empezó la fiesta y en esta jornada tuvimos ocasión de disfrutar del directo de Yuzo Koshiro & Motohiro Kawashima, los japoneses compositores de música para videojuegos, ofrecieron un directo acompañados de las visuales de Streets Of Rage; seguidamente, tocó el turno de Dominick Fernow (el mismo detrás de Prurient y Vatican
Shadow), para presentar -por primera vez en el Sónar-, su proyecto de ambient y techno minimalista: Rainforest Spiritual Enslavement. El genio Daedelus regresó a Barcelona y al festival, después de algunos años de ausencia, para presentar su nuevo show de luces y cinetismo titulado Panoptes, estructura inspirada por el Panóptico de Jeremy Bentham.

El trozo más grande de la tarta se lo llevó Little Simz. La rapera británica, y una de las promesas de la nueva generación del hip hop, ofreció una avalancha de energía y de fiesta perfecta para dar inicio a la celebración.

El viernes la jornada se divide en dos y es aquí cuando se empieza a notar el ritmo y la velocidad con la que se asumirá la celebración. El día lo iniciamos con la propuesta de Liberato de Italia, un delicioso DJ set de Jamz Supernova (Ninja Tunes), para luego sumergirnos en la delicada atmósfera que nos brindó Laurel Halo en el auditorio del SonarComplex para presentar los temas de su más reciente álbum “Dust”, así como improvisaciones sonoras junto al baterista y percusionista Eli Keszler. Mientras tanto, el SonarXS abrazaba el hardcore político de Chino Amobi y su escandalosa presencia, que dejó a los asistentes perplejos y confusos.

Al mismo tiempo, el SónarHall daba la bienvenida a la gran promesa Rosalía, quien haciendo gala de un espectáculo con bailarines, coreografías y cambio de vestuario, demostró que aquella austeridad del flamenco que la dio a conocer, es cosa del pasado.

El gran protagonista de la noche del viernes fue, sin lugar a dudas, Gorillaz. El proyecto liderado por el cantante Damon Albarn ofreció un concierto emotivo y épico, con un gran coro góspel, De La Soul como invitados especiales y, por supuesto, los personajes de Gorillaz acompañado cada tema con sus aventuras visuales. El músico original de
Washington, Oddisee, regresó a Barcelona junto a su Good Company para musicalizar el escenario SonarLab. Otro directo, igualmente emotivo y espectacular, fue el ofrecido por el productor Bonobo, que repitió al día siguiente con un DJ set. Caía la noche y las selecciones musicales de Diplo, la grandiosa Helena Hauff y la mítica Miss Kittin cerraron con broche de oro y muy buena música, la jornada número dos de este cumpleaños.

La energía del sábado seguía subiendo y la jornada número tres la iniciamos con el afrobeat y el funk de Amp Fiddler acompañado de Tony Allen, reconocido baterista y miembro fundador de la agrupación de Fela Kuti. Si se trataba de leyendas, el sábado día estuvo repleta. Después del funk, disfrutamos del rock espacial de Cornelius, el afamado productor japonés ha decidido volver a los escenarios con su último álbum “Mellow Waves”.

La jornada fue despedida por el grandioso proyecto de noise de Demdike Stare & Michael England en el Complex. La noche fue liderada por el gran directo de los siempre queridos LCD Soundsystem, quienes indudablemente demostraron las razones de su fama con un concierto de casi dos de duración. Las presentaciones del rave vouyerista de Lorenzo Senni, el proyecto en solitario de Thom Yorke, quien estuvo acompañado por Nigel Goodrich, el DJ set de la carismática Tokimonsta, y el debut en escenarios europeos de lo más reciente de Fatima Al Qadiri, Shaneera, determinaron el tono, el ritmo y el camino a seguir de una fiesta que parecía no tener fin.

El domingo, el emocionante concierto ofrecido por la dupla formada por Alva Noto en las visuales y el pianista Ryuichi Sakamoto, robaron suspiros y dejaron sin palabras a los que tuvimos la suerte de celebrar estos 25 años de Sónar. La delicadeza del espacio, ejecución y energía que se respiró en el Teatre Grec el domingo por la noche, se sintió como una comida caliente, como un abrazo sentido, como una despedida dulce.

Aunque, en general, para muchos no se trató de la edición más memorable del Sónar, mientras que para otros resultó un primer bocado de lo que significa este festival como institución, de algo sí que estamos seguros: Hay Sónar para rato y a por 25 años más.

No dejen de ver a continuación las extraordinarias fotos de Steven Beijer





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