La línea entre piratear y monetizar música

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Por: Federico Blank aka Ordep Zerep

Con tantos años de piratería en la música siempre salen nuevas vertientes del tema, la piratería avanza y evoluciona con la tecnología. Si analizamos un poco más profundamente el tema nos daremos cuenta que hay varios perfiles dentro de esta desenfadada casta de ratería digital. La línea entre piratear y monetizar música dejó de ser una línea para convertirse en un estilo de vida.

Por un lado tenemos al usuario final, el que piratea para su consumo personal, ese que puede ser “hard core fan”,  poseedor de toda la discografía de sus artistas favoritos, y no ha pagado nunca nada más allá de la conexión a Internet y la computadora (si no es prestada o regalada). Este es el grueso de la población que piratea por placer, generalmente adolescentes y jóvenes de relativamente corta edad. Esto es más que sabido y no será motivo de gran análisis, prefiero centrar mis energías en otro sub género de la piratería.

Actualmente hay personas que monetizan la piratería, pasaron del puro consumo a vender el botín descargado. Las formas son varias, usualmente se hacía quemando cd´s, pero eso ya casi es cosa del pasado. Lo que se lleva hoy en día es el llenado de Flash Drives, colmar de música servidores privados y vender suscripciones a ellos, o la más común, revender espacio en servidores y ancho de banda en servicios online de transferencia de datos (ubicados generalmente en Rusia).

Muchas veces me cuestiono cómo opera esta gente, y suelo imaginar que compran la música en alguna tienda digital para inmediatamente re-empaquetarla y posteriormente subirla de nuevo a la web. Supongo que así es el modus operandi de estos piratas del siglo XXI. Lo cierto es que este tipo de tendencia ha tenido buena receptividad dentro de un cúmulo de dj´s que están dispuestos a pagar por la música pero no tienen los medios que hacen falta para pagar.

Si me pongo un poco más desconfiado, podría pensar que tampoco compran la música sino que probablemente la hackean. Se montan unos scripts bien “carteludos” y se cargan con la música que hay en los servidores de páginas comerciales sin que si quiera ellos se den cuenta.

Ésta gente está levantando sumas considerables de dinero al igual que la tienda digital, y el artista siempre queda en detrimento de su merced.







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